¡Allá vamos!

dirigentes sindicales de san marcos. FOTO: LA TOMA.

Trabajadores universitarios, ¿feliz día?

A propósito del 1ero de mayo: una entrevista con los que hacen posible tu formación académica

Publicado: 2014-05-03

Entrevista: Paul E. Maquet

Son los eternos ausentes de la mayoría de debates acerca de la universidad pero, paradójicamente, sin ellos no puede funcionar una universidad. Son los trabajadores: las personas que se encargan de todo el “detrás de cámara” de la formación académica y profesional, desde limpiar y abrir los salones hasta organizar los horarios, atender en la biblioteca o mantener operativos los laboratorios. Con motivo del primero de mayo, día internacional de los trabajadores y trabajadoras, LA TOMA conversó con dirigentes sindicales sanmarquinos para conocer su problemática, sus luchas y -por supuesto- sus opiniones sobre la discusión de la nueva Ley Universitaria.

Gisela Alvitres, trabajadora de abastecimiento, es la secretaria general del SITRAUSM (Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos), que agrupa a los contratados bajo en régimen CAS. Ever Chávez Gaspar trabaja en la biblioteca de la decana de América y es secretario de capacitación del mismo sindicato. Enver León, trabajador de la Facultad de Farmacia, es actualmente dirigente de la FENTUP (Federación Nacional de Trabajadores de las Universidades del Perú). También participaron de la conversación Edgar Virto, subsecretario general del SITRAUSM, y Héctor Cacsire, ex dirigente que fuera despedido por la universidad tras su afiliación al sindicato.

Una Ley sin ellos

Los trabajadores no sienten que han sido escuchados en la discusión sobre la Ley Universitaria. “La FENTUP presentó un proyecto ante la comisión de Educación, donde manifestamos entre otras cosas la participación de los trabajadores con voz y voto en los órganos de gobierno”, nos cuenta Enver. “Pero jamás se invitó a un debate serio con el sector de trabajadores. Lo que sí ha habido son conversaciones con especialistas en el tema, donde nos invitaron para que asistamos a escuchar, pero un debate serio jamás se ha dado”, puntualiza.

Es más: en alguna oportunidad, representantes de la FENTUP lograron ingresar al Congreso y exponer sus ideas ante Daniel Mora, pero como parte de una delegación de la FENDUP (Federación de Docentes). “No fue una invitación directa”, nos explica Enver.

“Existe bastante confusión sobre la Ley Universitaria”, dice Gisela. “Escuchamos cosas como que va a haber elecciones generales y por lo tanto va a acabar esta corruptela que se ha conformado en muchas universidades. Por eso hay muchos trabajadores y estudiantes que están a favor de esta nueva Ley. Sin embargo tiene transfondos que van totalmente contra nuestras expectativas como trabajadores: no formaremos parte de los órganos de gobierno, pese a que somos un estamento de la universidad, nos excluyen”.

La participación en los órganos de gobierno no es un antojo o un capricho. “Tenemos un ejemplo: hace un tiempo nos anularon en Consejo Universitario el derecho a las ocho horas de trabajo, ahora laboramos nueve horas. Nosotros pedimos entrar por lo menos para poder exponer nuestra posición sobre este tema, y no nos permitieron ni siquiera hablar”. Así pues, tener algunos representantes en los órganos de gobierno permitiría lo justo: que nunca más se les excluya de las decisiones.

Trabajadores sin derechos

En San Marcos, la mayoría de trabajadores, unos 1500, están bajo régimen CAS (Contratación Administrativa de Servicios); 800 están nombrados; y unos 200 son puestos de confianza.

Hasta hace unos años, los actuales CAS formaban parte del sistema de Servicios No Personales (SNP), que no tenían ninguna clase de derechos laborales salvo el pago de su remuneración. Entre los derechos que no tenían, estaba el de formar un sindicato. Esto quiere decir que la enorme mayoría de trabajadores sanmarquinos no solo no tenía derechos laborales: tampoco tenía una herramienta organizativa para luchar por ellos.

Pese a ello, el 2007 decidieron conformar su propio sindicato, sabiendo que más allá de la Ley, la Constitución sí les otorga el derecho a sindicalización: ese es el nacimiento del SITRAUSM. Como la Ley no los amparaba, la universidad se negó a negociar con ellos. Han pasado los años, el propio Tribunal Constitucional ha reconocido que los SNP debían tener derecho a la sindicalización, se ha dado la Ley CAS que les reconoce algunos derechos, han logrado registrar el sindicato ante el Ministerio de Trabajo... y sin embargo, la universidad se sigue negando a sentarse en una mesa con ellos. “No podemos ni siquiera conversar con las autoridades”, explica la secretaria general.

Incluso, la universidad ha presentado una serie de documentos ante el Ministerio de Trabajo oponiéndose al reconocimiento del sindicato, pero esta petición ha sido rechazada por tres instancias distintas. “Lamentablemente la universidad continúa con esta discriminación, parece que todavía no aceptan que tenemos derechos”, señala Gisela. El caso ha llegado ante la OIT, cuyo Comité de Libertad Sindical pidió el año pasado al Gobierno peruano un informe sobre el tema.

Pliego de reclamos

“Lo principal para nostros son los despidos a dirigentes”, explica Gisela. “Son depidos de personas que tenían trabajando 16, 17 años y han terminado siendo despedidos sólo por formar parte del sindicato”. Se trata hasta el momento de cuatro dirigentes sindicales que fueron despedidos el 2012. El SITRAUSM esta buscando su reposición por la vía del Poder Judicial. “Estamos dispuestos ha llegar hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Lo que queremos es que quede un precedente, porque sabemos que realmente son trabajadores que merecen la reposición".

Además de los despidos, la agenda de lucha de estos trabajadores es amplia. La enorme mayoría recibe apenas el salario mínimo vital (750 soles), por lo que el aumento de sueldos es una de sus demandas. Pese a que han logrado algunos avances, tales como el reconocimiento de 30 días de vacaciones, ESSALUD y licencias de paternidad, no tienen aún derecho a CTS, no se respeta la jornada de ocho horas laborales y tampoco tienen derecho a licencia sindical (y por lo tanto tienen dificultades para, por ejemplo, asistir a las audiencias de los casos que vienen siguiendo en el Poder Judicial).

Solidaridades

En San Marcos existen varios gremios laborales. El que agrupa a los trabajadores nombrados es el SUTUSM (Sindicato Único de Trabajadores de San Marcos); el que agrupa a los obreros es el SUOSM; y el gremio de docentes es el SINDUSM; y el que agrupa al régimen CAS es el SITRAUSM. Gisela reconoce un débil nivel de coordinación entre ellos: “no tenemos una coordinación constante que sí sería necesaria para todos los abusos que tenemos”.

En tanto, muchos estudiantes han dado muestras de solidaridad con la lucha de los trabajadores, en diversas acciones. “Ahí sí hay más relación de solidaridad entre el SITRAUSM y los estudiantes, en sendas movilizaciones, marchas, ollas comunes, etc”, dice Enver. “Pero como no hay una federación, son sectores de estudiantes que apoyan (el comedor, centros federados). Esperamos que la Federación de Estudiantes de San Marcos se reestructure para que la solidaridad y la unidad se vea mucho mejor”.

A nivel nacional, el SITRAUSM está afiliado a la FENTUP. Una de las principales preocupaciones en este contexto es la Ley SERVIR, cuyo reglamento está por salir. “Tenemos bastante temor de que se aplique”, señala Enver, “porque significa mayor inestabilidad laboral”. “Nosotros sabemos qué es estar en un régimen inestable en el que por cualquier motivo te van a decir 'hasta acá terminó tu contrato'. Ahora incluso nos van a poder despedir desapareciendo nuestras plazas y creando luego una plaza similar. Eso no es lo que nosotros queremos: lo que queremos es pasar a planilla con todos los derechos reconocidos internacionalmente”.


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LA TOMA - la revista universitaria del Perú. Esta es una iniciativa de comunicación alternativa sobre política, educación y cultura.


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